Aislamiento por clínica
Cada clínica opera en su propio esquema de base de datos: sus datos no conviven ni se mezclan con los de nadie más, y ninguna consulta puede cruzar esa frontera.
Un expediente clínico contiene lo más íntimo de una persona. Por eso en Arqori la seguridad no es una promesa de marketing: es arquitectura. Aquí te contamos, sin humo y sin siglas infladas, cómo protegemos la información de tus pacientes.
Cada clínica opera en su propio esquema de base de datos: sus datos no conviven ni se mezclan con los de nadie más, y ninguna consulta puede cruzar esa frontera.
Permisos granulares por recurso y acción: recepción no ve lo clínico, y un administrador que no es doctor, tampoco. El control se aplica también en el servidor.
Quién leyó y quién editó cada expediente queda registrado en una bitácora que no puede alterarse — ni siquiera por un administrador.
Un expediente solo se comparte con otra clínica mediante consentimiento del paciente o una remisión explícita, y la información sensible permanece oculta.
Sesiones con firma criptográfica verificada en cada petición: una sesión manipulada simplemente no entra.
Hasta el PDF que exporta el paciente cuida qué información viaja y cuál se queda protegida dentro de la plataforma.
Muchos sistemas guardan a todos sus clientes en las mismas tablas y confían en filtros para separarlos. Arqori no: cada clínica recibe su propio esquema de base de datos. Los expedientes de tu clínica no comparten espacio con los de ninguna otra, y una falla de filtrado no puede exponer datos ajenos, porque la separación existe a nivel de la base misma.
Ese aislamiento es también la base de la visión de Arqori: si algún día dos clínicas comparten el expediente de un paciente, lo hacen por la vía explícita — consentimiento o remisión — y nunca por accidente.
En una clínica no todos deben ver todo. Arqori define roles — doctor, enfermería, recepción, administración — con permisos granulares por recurso y por acción. La recepción agenda y cobra sin abrir historias clínicas; enfermería captura signos sin editar diagnósticos; y en Clinic Pro puedes crear roles personalizados a la medida de tu operación.
Estas reglas no viven solo en la interfaz: el servidor las verifica en cada petición, para que un permiso no pueda "saltarse" desde el navegador.
Cada lectura y cada edición de un expediente queda registrada: quién, qué y cuándo. La bitácora es inmutable — no se puede editar ni borrar — de modo que la historia de acceso a un expediente siempre puede reconstruirse con confianza.
Para el paciente es una garantía; para tu clínica, respaldo ante cualquier duda sobre quién consultó una historia clínica y en qué momento.
Hay momentos legítimos para compartir una historia clínica: una remisión a otro doctor, una segunda opinión, un paciente que cambia de clínica. Arqori los resuelve con tres vías explícitas.
El doctor remite al paciente y define qué se comparte. Todo queda trazado en la bitácora, de origen a destino.
El acceso de otra clínica pasa por la autorización del paciente. Sin consentimiento ni remisión, no hay acceso.
Desde el portal, el paciente exporta su historial en PDF y decide a quién entregarlo, con la información sensible protegida.
La mejor prueba de que los datos le pertenecen al paciente es que puede llevárselos. El portal del paciente ofrece lectura permanente del historial y exportación en PDF: si mañana cambia de doctor o de ciudad, su información clínica viaja con él.
El portal llegará como aplicación nativa gratuita para iOS y Android (próximamente). Cualquiera podrá descargar la app, pero solo entra el paciente cuya cuenta activó su clínica: el acceso nace del registro, no de la descarga.
El detalle legal vive en nuestros términos de servicio y en la política de privacidad.
Crea tu cuenta y comprueba cómo se siente trabajar con un expediente que trata los datos médicos con la seriedad que merecen.
Planes desde $29/mes · Cambia o cancela cuando quieras